En un video realizado por clientes quedó registrado el momento en el que la empleada de un conocido restaurante trata de espantar con la escoba el ratón que apareció justo a la hora del almuerzo. Hubo risas, gritos y llamado de atención.

Las autoridades de sanidad realizaron la inspección y en las imágenes captadas por varios celulares se ve al roedor en el área común de la zona de comidas de un centro comercial. ¿De quién es el ratón, del establecimiento, del negocio vecino, del centro comercial? ¿Qué hacer en caso de encontrar anomalías en un sitio donde procesan o manipulan alimentos?

Al día, en promedio son sellados en Bogotá más de siete establecimientos de alimentos, porque o bien hay vectores –esto es cucarachas y ratones que pasan por encima de la comida– o porque se encontró basura en el piso de la cocina que contamina la preparación de alimentos; por traperos en el lavaplatos; baños sucios o, lo más grave, porque hay alimentos en mal estado y en descomposición, con neveras sucias y etiquetas adulteradas, es decir, pegadas sobre el empaque.

Solo en el año 2014 se impusieron 2.632 por este tipo de irregularidades, de los cuales 1.147 fueron clausurados y suspendidos de sus actividades, mientras que en otros 1.485 se efectuaron decomisos.

Pero al mismo tiempo –y esta cifra es la más relevante– se emitieron 40.687 conceptos pendientes, es decir que quedaron de cumplir con todas las normas de salubridad. Esto es que quedan a la espera de tener la excelencia en todo el proceso de preparación de alimentos y evitar que se transmitan enfermedades, un tema que aunque no se crea, le genera muchos dolores de estómago a la salud pública.

Todos los establecimientos que son sellados tienen la posibilidad de abrir, siempre y cuando mejoren sus condiciones de salubridad. También hay que señalar que en este mismo periodo 12.460 establecimientos recibieron concepto favorable.

Solo en lo corrido de enero a mayo de 2015 van 796 conceptos desfavorables y se han declarado 27.426 pendientes.

Este tema que a todas luces hace parte de la cadena de seguridad y sanidad de la ciudad –pues así como un batallón, un colegio o una universidad tienen que velar por los alimentos que consumen en estas instituciones–, en la ciudad hay más de 55.000 establecimientos en centros comerciales, cines, supermercados, restaurantes populares o plazoletas de comida, y en cada uno de los barrios, que ofrecen alimentos que deben cumplir con todas las normas.

Sin embargo hay muchos que no lo hacen. Y en todos los estratos.

Lo más importante para las autoridades de sanidad es que el consumidor debe ser el primer responsable en detectar y denunciar las fallas, pues gracias a esa información las autoridades toman cartas en el asunto.

Hace una semana, tres sedes del colegio Colsubsidio tuvieron más de una decena de niños en centros de salud, por una intoxicación por alimentos. Y poco antes, una pastelería, un restaurante de cadena internacional y varios establecimientos de centros comerciales fueron sellados transitoriamente.

Un funcionario de salud señaló que “una cucaracha o un ratón no es propiedad de un solo sitio de comidas; pero lo que sí se puede es establecer responsabilidades en toda la cadena que interviene en el proceso, desde el productor, hasta el consumidor final”.

Cada localidad tiene un hospital de primer y segundo nivel, y son los responsables de realizar los ‘operativos’ de control. Además de los funcionarios de la entidad, solo en el 2014, se invirtieron más de 14.000 millones de pesos para contratar personal que acompañe estas tareas de vigilancia.

Si bien hay choques con algunos centros comerciales que se quejan porque los funcionarios o contratistas pasan muy seguido a hacer control y algunos han advertido incluso posibles ‘presiones’, el subsecretario de Salud, Jaime Urrego, aclara que los centros comerciales son estratégicos, pues al día perfectamente 80.000 personas consumen algún alimento en estos sitios. “Y hay que garantizarles la salud a todos los clientes”, dice.

Entrevista
‘Propietarios también son corresponsables’

Jaime Urrego,subsecretario de Salud del Distrito

¿Quién vigila que los alimentos estén en perfectas condiciones y los negocios, en excelente estado?

La Secretaría Distrital de Salud es la autoridad sanitaria por ley. Nosotros tenemos la línea de prestación de servicios alimenticios abiertos al público, tanto públicos como privados. Tenemos que velar, por ejemplo, por los colegios distritales.

¿Cuántas visitas hace la Secretaría de Salud para evitar más sellamientos que ponen en riesgo la salud de los ciudadanos?

Se hacen más de 180.000 visitas a establecimientos al año, de los cuales 55.000 corresponden al sector alimentos.

Se han tomado medidas sanitarias, es decir que se han sellado, pero se levanta cuando el establecimiento toma las decisiones y supera las condiciones que llevaron al cierre. Sin embargo, es importante señalar que solo en 2014, el 73 %, cerca de 37.000 establecimientos, tuvieron concepto favorable. La labor de nosotros es preventiva.

Pero ojo, esto no quiere decir que haya muchos pendientes. Es un tema circular. Las medidas que nosotros aplicamos se vuelven una oportunidad para que los sitios de alimentos mejoren.

¿No hay mano dura en este tema? O mejor, ¿falta mano dura pues se trata de la salud de los bogotanos?

Si un caso que está pendiente sale desfavorable, se abre proceso. Y en segundo lugar, no se trata de mano dura ni mano blanda. No somos policía sanitaria. Se trata de hacer cumplir la ley. Deben cumplir las normas y quien abre un negocio es responsable de todo lo que allí pase, incluso si se le entran cucarachas o ratones de la calle. Lo mismo es responsable el administrador de un centro comercial que el dueño del local.

¿Y qué hay en prevención?

Tenemos un trabajo muy serio con las grandes superficies, hay medidas preventivas, realizamos capacitación con tenderos, campañas en toda la ciudad. Insisto en que el propietario es corresponsable con la salud de sus clientes.

Fuente: www.eltiempo.com